domingo, 9 de marzo de 2025

Lo que no se dice, pero pasa

 El feminismo, lejos de ser una ideología exclusiva de ciertos grupos, es un llamado a la equidad y la justicia en todos los espacios, incluido el laboral. Hablar de feminismo en las empresas es hablar de estructuras que nos permitan a las mujeres acceder a las mismas oportunidades, ser valoradas justamente y desarrollarnos sin barreras invisibles en un espacio sin ningún tipo de violencia ni hostigamiento.

En Aflora, creemos en la importancia de impulsar el talento femenino. Por eso, es liderado por una mujer, y en su mayoría por profesionales que se identifican como tal. Creo firmemente en la capacidad, el liderazgo y  la necesidad de seguir abriendo espacios donde cada una de nosotras pueda crecer y contribuir sin limitaciones.

Sin embargo, para avanzar en este camino, es fundamental detectar y erradicar las microagresiones que, aunque muchas veces son sutiles, perpetúan la desigualdad de género dentro de las organizaciones, en nuestros círculos sociales e incluso en nuestras familias. Estas vienen disfrazadas de "bromas" o "formas de ser" que refuerzan estereotipos y afectan la confianza y nuestro desarrollo profesional. 

Algunas son:

- Interrumpirnos más en reuniones o minimizar nuestros aportes.

- Asumen que seremos nosotras quienes tomaremos notas, haremos el papelógrafo o nos encargaremos de organizar eventos de cumpleaños porque somos las "más indicadas".

- Cuestionar nuestra autoridad con mayor frecuencia que la de los pares hombres.

- Hacer comentarios sobre nuestra apariencia física o estilo.

- Dudar de nuestro compromiso profesional por si somos madres o deseamos serlo.

Pero la desigualdad no solo se manifiesta desde la interacción con los hombres. También ocurre cuando entre mujeres no hay una verdadera cultura de sororidad. Frases como "ella solo llegó ahí por contactos", "es muy emocional para liderar", "yo tuve que esforzarme más, ahora todo es más fácil para ellas" entre otros comentarios pasivo-agresivo que existen, esto solo perpetúan una competencia innecesaria y dañina. La equidad se construye juntas, generando redes de apoyo y respaldo. 

Necesitamos más hombres aliados que cuestionen sus privilegios, escuchen, denuncien injusticias, corrijan a sus pares cuando escuchen comentarios machistas y promuevan espacios equitativos en las organizaciones, pues la equidad de género no solo beneficia a las mujeres, por el contrario crea entornos más diversos, creativos y justos para todxs, y si fuiste criadx de alguna manera, es una decisión que ya de adultx puedas deconstruirte y no quedarte con la frase “yo fui criadx así”, ya es tú responsabilidad tomar acción. 

Para terminar estas líneas... pensaba qué tendría que ocurrir para que una organización realmente desee avanzar en equidad de género;  y sí, a tí que tal vez estás en una posición jerárquica de toma de decisiones dentro de tu empresa te doy algunas ideas para que las puedas poner sobre la mesa.

- Crear espacios de conversación seguros donde las mujeres puedan expresar sus experiencias sin temor a represalias.

- Capacitar a las personas líderes y equipos para identificar actitudes y prácticas que perpetúan la desigualdad.

- Asegurar que los procesos de gestión humana sean equitativos en acceso y desarrollo profesional.

- Tener tolerancia cero ante el hostigamiento sexual y laboral, garantizando un entorno con seguridad psicológica real.

- Invitar a los hombres a ser parte del cambio, generando espacios donde puedan aprender sobre equidad y comprometerse con la causa, no solo a nivel profesional, sino también en su vida personal.

La equidad es un derecho, y construir un mundo laboral más justo es una tarea de todxs. 💜