Esperaba el día con muchas ansias, tus besos, tus abrazos, tu aroma, tu cabello, tus caricias, tu cuerpo y tus juegos debajo de la cobija. A veces no entendía qué pasaba por nuestra cabeza con tanta irresponsabilidad, pero sabía que todo esto era parte de eso prohibido que llevábamos dentro, de ese deseo incontrolable que nos poseía siempre, desde nuestras conversaciones por el móvil, hasta cuando nos veíamos por casualidad o salidas programadas. ¿En qué momento dejaste de ser eso que siempre dijimos que seríamos para volverte alguien que quería verte cada fin de semana? sí sí, ya sé que me vas a decir que siempre me verás con cariño pero que tus demonios y esas cosas que a veces no te creo mucho no te dejan avanzar..pero llegué a la conclusión que me quedo con tu siempre tú que no hay etiquetas y no sé si es lo mejor, pero es a lo que decidí.
No sé que es peor, que me conozcas mucho o que te olvides en algún momento de seguir encontrándome. Pienso en tu alma y cabeza voladora igual a la mía, en como disfrutamos nuestros cuerpos, como hacemos nuestros sentidos uno solo, como me besas y recorres cada rincón para unir dos aromas en uno solo..
Nos teníamos abandonados, tal vez y hasta olvidados
pero te quiero así, así con todo tu completo.