sábado, 11 de enero de 2020

Crecieron las alas

Se bajó de la montaña rusa, se terminaron los caramelos amargos y regresaron los dulces; aprendió a soltar y a dejar fluir más las cosas, a concentrarse en lo importante y omitir lo que no sumaba su energía. 
¿Cómo logró eso después de meses difíciles y de gotas saladas?
Puso de su parte, aprendió nuevas cosas, puso metas que necesitaba cumplir sí o sí, fue a terapia, depuró un poco las redes, eligió mejor a las personas que la rodeaban día a día, empezó a entrenar más días, comer sano, dejar ir personas que ya no estaban vivas, conocer más de Dios, tener presente que las cosas malas son pasajeras y sobre todo que debes asumir las consecuencias de lo que decides.

Ahora, con mayor tranquilidad empieza un año de respiros y retos.
A darle!