Cruzaron las calles y el saludo fue tan expuesto y real, solo parpadearon y siguieron avanzando...
llegaron a una esquina, pararon, respiraron cerca muy cerca..siguieron caminando. La noche se hacía fría con una llovizna típica del lugar, gente ebria pasando por sus lados..ambos decían cosas graciosas y se escuchaban risas envueltas en disfuerzos y sonrojos.
Abierto.
Entraron, ella pidió una cerveza ubicó el sitio y se sentaron a conversar..ella lo miraba y sentía ¿pero quién es? parece que lo conociera de otro lado, dónde..dónde.
Ambos entraban en conversaciones intensas, a veces hasta anecdóticas de lo que les había pasado en ese bar y de lo efímera que era la vida y los encuentros.
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Él, por ratos se acercaba más de la cuenta..ella volteaba de manera sigilosa pero a la vez gritando ¡bésame, abrázame y quiero que esta cita no acabe!..pero debía disimular y lo miraba con ternura.
Otro bar, otro sitio, las calles húmedas y los besos y abrazos en cada esquina se volvieron parte de la cita, a decir verdad fue la mejor cita que tuvo después de un tiempo de encuentros fortuitos.
Ha pasado un mes..
Y aún lo recuerda como si despertara de aquella cita donde lo quiso desde el primer momento, y ahora solo queda eso..nada más que eso; su recuerdo completo.