Siempre quise descubrir cuál era la mejor forma en la que
uno debe solucionar sus problemas, tal vez de la mejor forma en la que nos “parezca”,
pero creo que erré, luego de venir del mejor lugar del mundo, pude darme cuenta
que no volveré a dejarme guiar por mis emociones, sino por la palabra del
Señor, solo sé que necesito a ÉL en mi corazón, para poder seguir dando lo
mejor de mí en este tiempo de grandes cambios, no dejaré ahora que su sangre se
derrame en vano, yo haré que su obra en la cruz sea real, que valga en verdad
la pena.
Dejaré las cosas mundanas que Dios rechaza, voy a resistir
ante tanta tentación que me rodea. Gracias por hacerme conocer personas especiales en ese lugar tan perfecto donde yo hallé tu amor Padre Bendito, sé que estaré ahí apoyando lo que yo encontré en ti en este tiempo.
Me siento tan feliz, porque ya perdoné todo lo que tenía
guardado en mi corazón, todo lo que me hacia daño, ya olvidé lo que estaba
dentro y lo que me torturaba tanto. Gracias Dios, porque sé que me perdonaste,
que sigo siendo la niña de tus ojos, la que jamás te volverá a dejar y que ante
tantas cosas que le sucedan estará ahí. Sé que tu ya me escogiste para ser portadora de tu amor, jamás me podré resistir a escuchar tu dulce voz mi amado Dios y la llama de tu presencia ya vive en mi.
Mi amado habló y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía y ven. Porque he aquí ha pasado el invierno, se ha mudado. La lluvia se fue- Cantares 2:10-11