Aquella noche, donde dos desconocidos estrecharon sus manos
y se preguntaron de donde venia aquella
magia que por semanas, días, horas y minutos invadieron sus tiempos y sus ganas
de querer ser felices, donde las emociones y los momentos precisos y perfectos
valían más, era como si el contacto que tenían a diario era el contacto de dos
sustancias químicas; es decir, que si
hay reacción, ambas se transformarían.
Rebeca siempre le decía
que eso tardaría, que no será fácil pero
que valdría la pena, una vez más erró..la
inseguridad que empezó a invadirlo hizo que todo se destruyera, que simplemente
se vaya por el camino más fácil, que
obviamente buscó la mejor excusa para
olvidar todo y/o para decirte el adiós, que más podría
pensar Rebeca si luego de muchas cosas, de la nada voltea la hoja… sin pensar
que de repente lo que hizo fue el subconsciente que dirige absolutamente todo
lo que hace a diario, o simplemente la inmadurez que tiene tan desarrollada
aquel muchacho...
Acá no interesa si Rebeca o él encajan en un mismo mundo, pues el amor no es una marca ni mucho menos debemos ponerle una etiqueta, ni hacer una receta con pasos, solo es estar con tu amor, sin fijarse en cosas vanas.
Tu! , sí tu..si te hubieras dado el tiempo necesario de conocerla, jamás hubieran
salido esas palabras tan injustas, que por efecto si hubieras mirado sus ojos
marrones en ese momento, hubieras notado que la destruiste, querido. Pues ella solo pidió tu sinceridad, más no que le digas palabras equivocadas ni muchos menos que disfraces el amor para tu conveniencia, pues solo dejaste para el final la estocada de la decepción. Hay una gran diferencia entre ella y tu y no tiene nada que ver lo que ya se supone que estás imaginando, sino que ella sabe como tratar a una persona, que a sus cortos diecinueve años aprendió a darse el tiempo de conocer quien está a su lado y no cambiar a una persona como si fuera algo sin importancia, por el contrario dejarla en el recuerdo así haya sido mala.. y definitivamente ser feliz por si misma, sin tener que fingir estarlo pues para eso vino al mundo. Ojalá y Rebeca te haya enseñado algo más en tu vida y que algún día reconozcas la injusticia que cometiste con ella al decirle cosas que no tenían ni pies ni cabeza.
Ahora ella está mejor, porque se dio cuenta que
-Nada es para tanto, ni nada es para siempre-
-Nada es para tanto, ni nada es para siempre-
